Siempre he visto libros de autores publicados, poetas o cuentistas, con el atractivo título de animalario o bestiario. La primera vez que vi uno me intrigó mucho, pero yo era un niño, y terminé decepcionado al descubrir que en esas páginas no habian animales de ningun tipo, al menos no del tipo que yo esperaba. Sin embargo, leerlos me ayudo a entender dos cosas, la primera, que hay muchos mas tipos de bestias que las que salen en los libros de ciencias y , la segunda, que las especies mas raras  andan diariamente entre nosotros, compartiendo el metro, la calle, la luz y el aire. Quizas por eso los biologos pierden el tiempo buscando al Jeti (Yeti?), porque el eslabon perdido nunca se perdió y nunca fue relativo a la infima especie de los primates, sino a una gran variedad de raíces animales. ¿Deberiamos cambiar ese "termino" escueto de eslabon perdido, por el de "eslabon activo" y establecer entonces una verdadera busqueda incesante del "eslabon activo" entre el hombre y sus seres primitivos?

Somos a la vez una colección y un reflejo de la naturaleza salvaje que nos ha creado. Todos nuestros trajes, creencias, leyes y civilitudes (jajaja, dije "civilitudes"), no nos salvan de andar por la calle con dientes de conejo, caras de perro, orejas de burro, hocicos de mula... somos un zoo dentro de un traje, un multianimal mimetizado, confundido y sin aullidos propios, casi ausente de instintos y a la vez dominado por ellos como una uña es dominada por un palo.

Y yo he decidido contar sobre mi coleccion zooilógica. Un poeta dijo una vez "soy el animal que creo" y en mis pasos,  a veces gastrópodos, se detecta que la unica razon por la que no me alimentan en uno de esos bestiarios de San Diego, es por este disfraz de carne y tela, que hace pensar a mis captores que soy humano y que me hace creer a mi, que no tengo captores. Asi que quizas sea el momento de desvelar estos rastros en mi vida, de caracol y perro, de pinguino y ardilla, de gaviota al viento. Aunque sea de una manera medianamente inocente y sociologicamente irresponsable, este es el comienzo de ese espacio.